Kurhinduri (Haciendo Pan) con Imeri Pambiri (2)




Creo firmemente que nuestra cultura indígena,  que hoy lucha por mantenerse viva, es la prueba fehaciente de lo que somos. Cualquier acercamiento a esos conocimientos ancestrales, necesariamente nos lleva a encontrarnos, reencontrarnos, revalorarnos.



Esto es lo que me sucedió al viajar de la mano de Imeri Pambiri. Y cuando te digo de la mano es literal; sería dificilísimo vivir una experiencia de tal magnitud y cercanía a la cultura purepecha sin la guía de alguien experto e Imeri Pambirí LO CONQUISTÓ.
Domingo muy temprano (a pesar de la trasnochada con La Junglería Bar y de  mis súplicas en la madrugada a Luis por que nos levantáramos un poquitín más tarde) nos subimos de nuevo a la camioneta listas para nuestra "Vivencia Haciendo Pan".

Corundas

Iniciamos en el centro de Tupátaro (Lugar del Tule), pueblo hermoso donde el tiempo se ha detenido dejando su huella, casas de adobe pintadas de blanco y rojo.  Desayunamos unas deliciosas Aguacatas rellenas de haba, que eran la comida que se preparaba para los días de trabajo en el campo porque resistían bajo el calor y unas corundas, un tamal de forma poliédrica que puede ser de 3, 5 y 7 puntas, es una comida con fuertes raíces prehispánicas que se prepara a la usanza antigua, puede llevar relleno de verduras, queso o pollo y se sirve con crema y salsa, acompañados de un té de nurite (nurhíteni té) que es una de las plantas medicinales de mayor importancia para los purepechas (también se le conoce como la hierba del borracho porque ayuda con los malestares de la resaca)

Te de nurite
 Después del desayuno, a unos pasos visitamos el Taller de Recuperación de Técnicas y Oficios de la Caña de Maíz.. ¿Quién se imaginaría que con pasta de caña se pueden hacer replicas de objetos del siglo XIX? Yo ni sabía que de la caña se podían hacer maravillas.



Entramos al diminuto taller donde nos platican que, en 1998 llego, asignado por la Comisión de Restauración del INAH, el escultor Pedro Dávalos Cotonieto, quien dirige este taller, para recuperar el frontal (retablo que va al frente de la mesa en donde el sacerdote oficia misa) del siglo XVIII, que se encuentra en la capilla del lugar. A partir del análisis de la técnica utilizada y de la restauración del mismo, este escultor aprendió el oficio de la elaboración de imágenes religiosas en pasta de caña, decide dejar la docencia que impartía en la ciudad de México para trasladarse a Tupátaro, en donde a la fecha mantiene este taller. De los frontales, los artesanos pasaron a la elaboración de esculturas de 360 grados, tal es el caso de figuras de mujeres abrigadas con rebozos en baño de plata. Verdaderas obras de arte que se elaboran con la técnica original: muelen pacientemente la caña de maíz, la aglutinan con nopal molido en molcajete y aplican este material a una escultura que representa a otras mujeres con rebozo o a un relieve de la Virgen de Guadalupe, enmarcada en flores multicolores o un Cristo a cuyos pies se postran feligreses purépechas de pies descalzos. Y por si no lo saben hay muchos cristos de caña de maíz por todo el estado y el país.
Trabajos en pasta de caña
La técnica con la que fueron elaborados, conocida en purépecha como tatzingueni, consistió en recubrirlos con dos tantos de pulpa de maíz por cinco de goma de bulbos de orquídea". De la técnica hay antecedentes prehispánicos, pues los pobladores michoacanos ya la utilizaban en la elaboración de ídolos. Algunos autores que describieron esta técnica fueron Fray Servando Teresa de Mier, Fray Pedro de Segovia y el propio Vasco de Quiroga.

Trabajos en pasta de caña
Terminamos maravilladas... la creatividad mexicana es así,  maravilla. Seguimos por supuesto a la famosa Capilla Sixtina de América: El Templo de Santiago Apóstol

Una de las joyas del barroco popular mexicano. Y no es por cualquier cosa que a este hermoso artesón pintado al temple se le conozca como "Capilla Sixtina de América".


Templo del siglo XVI, decorado con un bellisimo artesonado** del siglo XVIII, en la ornamentación predomina el color dorado que se mezcla con las imágenes de temas como la Pasión de Cristo, representada por arcángeles o la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad; el artesonado  ha sido catalogado entre los más hermosos de la región. el piso, de una madera gruesa, a la que se le nota el paso del tiempo, son tumbas de frailes... sus cuerpos siguen ahí.

El conjunto me fascinó y las historias que lo rodean hacen de este lugar un imperdible si vas a Michoacán. El tiempo nos perseguía y seguimos nuestro camino hacia Tingambato para nuestra vivencia Kurhinduri (Haciendo pan), el camino nos llevo a un mirador desde el cual pudimos admirar la omnipotencia del Lago de Zirahuen... donde descansa la sirena princesa que a tantos a eclipsado

Kurhinduri en Tingambato

Tingambato (P’urhépecha significa “Lugar donde termina el fuego”; durante la conquista los frailes Agustinos fueron los encargados de la catequización de los nativos) es una población antigua, por ahí del año 1300 cuando se calcula llegaron a este lugar los antecesores de la monarquía tarasca Payácume I y Vapeani I. Fue un centro ceremonial de gran importancia durante el reinado de los tarascos y es la entrada a la famosa "tierra caliente" de Michoacan.

Aquí, con los brazos abiertos, nos recibió la familia Peña... matriarcal, creo yo. Pasamos al espacio donde estas mujeres preparan, a la antigua usanza, el más delicioso pan de Michoacán. El tiempo es horo y en cuanto llegamos iniciamos nuestro aprendizaje: Primero hacer la mezcla para la masa; amazar hasta obtener la textura ideal para poder formar las piezas; aplanar y formar tu pieza de pan, rellenarla; y hornearla... se escribe fácil, pero no lo es. Aquí no hay medidas, ni relojitos con alarmitas de tiempo; las mujeres conocen a la perfección en que momento está la masa lista para ser moldeada; la cantidad de masa que necesita cada pieza sólo con ver, con tocar, con oler y si es necesario probando de a poquitos. No hay maquinas para amasar, como antes, todo el proceso de amasado se hace a mano; no hay charolas aquí usan el horno tradicional; el de bóveda o calabacero, con piso de solera colocada sobre capas de distintos materiales que permiten la distribución uniforme del calor; se alimenta con leña o gas. Algunos panes van directamente al piso del horno y al sacarlos se les limpia con un trapo, para manejar el pan al momento del horneado se usa una gran pala de madera.


La panadería surge con la llegada de los españoles, que trajeron el trigo; nunca imaginaron que los trabajadores de los amasijos mexicanos iban a convertir en arcilla la masa hecha de harina de trigo para crear infinidad de formas, e iban a echar también al vuelo su imaginación al nombrar a cada uno. Los indígenas aprendieron a hacer pan de trigo, le dieron formas y sabores distintos. El pan se hacía con agua, manteca o huevo, en piezas grandes y redondas o en barras. Las figuras más pequeñas, llevaban el nombre según su forma: cañones, cuernos, tornillos, etc.


Listos los panes!! y mientras les tocaba el turno de entrar al horno, Imeri Pambiri nos llevo a conocer la Zona Arqueológica de Tinganio. Este sitio resume la concepción espacial del centro ceremonial mesoamericano; se distingue por la influencia Teotihuacana que hay en sus construcciones Pudimos conocer el Juego de Pelota, ver los talud y tableros que tienen una fuerte influencia Teotihuacana.

Volvimos con hambre y listos para llevarnos nuestros panes y salir a buscar las tradicionales "carnitas michoacanas" cual fuera nuestra sorpresa: La familia Peña nos invitaba a comer mole con pollo y carnitas...y sólo en México pasa que las personas te abren las puertas de su casa y, como diría Adan, Director de Imeri Pambiri, "le echamos más agua al churipo"

Nuestra experiencia "Haciendo Pan" me dejo el corazón lleno de orgullo por mi México; conocer Imeri Pambiri me hizo confirmar que cuando las cosas tienen como fondo el amor necesariamente tendrán éxito.
El turismo cultural, como nos lo muestran, puede parecer aburrido y cuadrado, empresas como Imeri Pambiri te acercan de la manera más efectiva a lo que somos; te acercan con EXPERIENCIAS, con vivencias que se quedan grabadas en la memoria para siempre... Espero volver pronto y dejarme envolver por el "alma de México" Michoacán y su maravillosa cultura purepecha. Y tu también puedes darte esta oportunidad y acercarte a México.

Gracias Imeri Pambiri por el amor y el orgullo que lograron transmitirme en cada momento de este fin de semana. Nos vemos pronto porque #LoVamosAConquistar

 















**Artesonado es un decorado de madera de origen árabe presente en la tradición artística española, cuyo nombre se debe a que tiene el aspecto de una artesa (recipiente de madera) invertida. También se le llama alfarje, nombre derivado de las vigas inclinadas denominadas alfardas de las cuales está constituido. La diferencia entre alfarjes y artesonados radica en que este último término se utiliza más para los de estilo renacentista.



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