Cómo visitar un museo y no morir en el intento



Sí un desfallecimiento desconocido se apodera de ti cada vez que te piden en la escuela que visites algún museo; o te da una taquicardia cuando entras a  las salas de un museo o si no encuentras la diferencia entre cada una de ellas. Si todavía te preguntas ¿para qué entrar? O peor aún, te sigues de largo cuando pasas por el museo que sea...Todas son razones para que leas este mini post y guardes algunos consejitos para poder disfrutar y entender esta necesidad que tiene el ser humano de preservar la memoria del mundo.





Muchas veces confundimos los museos con los lugares donde se encontraría lo culto, la “alta cultura”. Un ámbito escabroso para la gente como nosotros. Pero debemos tener en cuenta que el pasado, el arte… la magia, en tanto que forma parte de cada uno de nosotros, se encuentra en todos lados.

Claro que también puedes pensar que para visitar un museo hay que estar debidamente preparado. Portar una “mochila cultural” diría yo, recordar el nombre de un autor conocido, saber diferenciar claramente las distintas corrientes o épocas. Sin embargo, entrar a una exposición de arte clásico o un museo histórico y desconocer en absoluto la cultura o ingresar a un museo contemporáneo y no tener la menor idea de las obras que nos vamos a encontrar, no debe producirnos temor o desconfianza.

El prejuicio es el peor enemigo a la hora de ir a un museo. Por eso y, cómo fanática de los museos, mi mejor consejo es: “Para una persona que no tiene conocimientos de la materia, lo mejor es ir a ver y sentir"

Ir a un museo es parte de nuestra educación creativa ...es acercarnos a la realidad y ser capaces de utilizar diferentes lenguajes para representarla y de generar nuevas maneras de interpretarla.


Cuando nos acercamos a un museo sin prejuicios, como niños; logramos mirar desde un lugar donde los preconceptos y conceptos no son barreras para determinar pautas culturales o sociales; observa, contempla y absorbe esa experiencia como algo nuevo, algo extraordinario en un lugar extraordinario.

No se trata solo de observar lo estético que alberga el museo, se trata de sentir y observar para vivir un
viaje extraordinario a través del tiempo en un solo lugar, una mirada y un nuevo descubrimiento,  algo que descubrimos en la naturaleza en forma casual o científicamente, y esto fortalece nuestras creencias, nuestra historia.

No es que con el tiempo te conviertas en un experto pero te aseguro que tu mochila cultural estará más llena cada vez con esos recuerdos de viajes extraordinarios a través del tiempo y el arte.



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