Yo confieso: Soy bipolar ¡¡A toda Madre!!



Sábado por la noche… y en la ciudad

Sí, pero eso no significa que no puedas pasar un fin de semana muy padre. Cuando te quedas en tu ciudad tu actitud debe ser ante todo y siempre “Soy Viajero en mi Ciudad” y conocer y descubrir cada rincón del lugar donde vives. Si lo haces de esta manera te aseguro que descubrirás grandes sorpresas… como me pasó a mi.



Esto lo aprendí por experiencia propia mientras hacia mi Edición que dedicamos al Distrito Federal; y debo confesar que antes de iniciar la edición estaba convencida que me aburriría enormidades haciéndola; cual fue mi sorpresa al darme cuenta lo poco que conocía el D.F. y los grandes atractivos que tiene como Destino Turístico.

Asi pues, volviendo al tema: Sabado en la noche… Me habian comentado muchisimas veces sobre este lugar y su peculiaridad, debo aclarar que en cuanto a escapadas nocturnas soy bastante selectiva. Este sábado era la gran oportunidad de comprobar si los comentarios con respecto a esta peculiar “cantina fresa” tenían fundamento o estaban basados en noches de farra y nada más. Amo los lugares que ademas de diversión pueden ofrecerme ese plus histórico, coqueto, profundo que me de para recordar… y escribir.

Y con está idea nos dirigimos pues a Coyoacán que, además, es una de mis colonias favoritas por que tiene gran historia y, aunque no lo creas, muchas tradiciones aún. Llegamos a Malitzin # 155… La entrada del lugar me dejo realmente impresionada y con el SI, ENTRAMOS a flor de piel.

Actualmente los que no son de acá (y me refiero a “de acá” del sur) le conocen como “La B” (que es el nombre que actualmente tiene) pero los coyoacanenses y de más pal sur le seguimos diciendo “La Bipolar”. ¿Te recuerda algo?. Sigue leyendo porque me enteré de cositas.

El lugar nos recibe con una decoración muy padre, muy original: mesas de una famosa cervecera… sí, así como te lo estás imaginando: de plástico blanco con el logotipo en medio, sí justo así; también hay mesas de madera de esas que te hacen pensar en las cantinas de hace mil años; cazuelas como lámpara y en medio, como centro de mesa y artículo protagonista una caja de madera con botellas de “Lulú”. ¿te acuerdas de ese refresco? No se te vaya a ocurrir intentar tomártelo… son salsas!!. Una característica que me encantó son frases muy chistosas pintadas por todo el lugar que no hacen más que arrancarte carcajadas.



Un detalle maravilloso es la carta, sus platillos están basados en sea food de excelente calidad y preparación que sobresalen por mucho de los clásicos nachos que te encuentras en cualquier bar. Te encuentras tacos de merluza; tacos de pescado al pastor; quesadillas de minilla, tostadas de camarón; papas “Mijefita” que son deliciosas papas cambray preparadas al estilo libanés que son servidas generosamente y, considerando que te la pasas chupando; pican. Como estos, te encontrarás muchísimas botanas con nombres muy originales.
Las bebidas son harina de otro costal, aunque lo que más se sirve en este lugar son cervezas; la especialidad de la casa son “Los Martínez”, mezcla de vodka o mezcal con aguas frescas… la estrella es aquella que se mezcla con ¿agua de pepino? Si, así como lo leíste: ¡¡Agua de pepino!! Puedes tomar un “París de Naco” por ejemplo, refresco “lulú” de cola y brandy; o qué tal un “Don Ramón”, refresco “lulú” de piña y mezcal (del cual abuse haciéndole honor al nombre de mi adorado padre, que espero no lea esto). La coctelería es pequeña en tamaño pero grande en sabor y sobre todo en originalidad.



En cuanto al nombre… no podía quedarme con la duda así que secuestré con una mirada al mesero más distraído y le saque la sopa: Cuentan que los dueños de la famosa cantina La Polar demandaron hace algún tiempo por la posible confusión que se presta con el nombre, razón que dicen fue el motivo de que quedará sólo como “la B” en la entrada; también nos contó que la delegación de Coyoacán se ha encargado de cerrarla en otras dos ocasiones por problemas clásicos de la burocracia ocasionando que su espacio se redujera en menos de la mitad.

Otra versión que obtuve como el “Chavo del ocho” es decir sin querer queriendo de uno de los asistentes es que el nombre original, La Bipolar, efectivamente hace referencia a La Polar, restaurante bar de la colonia San Rafael, al norte del D.F., que presume de servir la mejor birria de la ciudad. También me contó entre traguitos de elixir zapoteco–mezcla que fue bautizado así debido a una analogía entre los dos pisos con ambientación independiente y el trastorno emocional de bipolaridad…. intentar saber cual es la verdadera historia no tiene caso. Lo que si te digo es que es de esos lugares que te dejan un gran sabor de boca.

El lugar parece desordenado… es una decoración muy estilo “Diego Luna”; un toque muy kitsch como él. el fin de semana está lleno y lo que sigue. En el piso de arriba tocan los mejores DJ’s de la ciudad … hasta que el cuerpo aguante. Te gastarás en promedio unos $300 (por decir lo menos) por persona; el lugar tiene precios bastante accesibles que te permitirán comer y beber como rey.



Casi lo olvidaba, por alguna razón (que espero después de leerme te puedas imaginar) el lugar es muy visitado por extranjeros lo cual hace a uno muy feliz y la promoción permanente de chela + mezcal por 55 pesos…¿A poco no esta “a toda Madre” ser Bipolar?







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