Ne, ne, ne ¿qué vas a hacer cuándo seas grande?

Muchos prefieren ser cocinero y no ingeniero o medico, por no ser mas del montón de recién graduados que no tienen trabajo en lo que se mataron literalmente en las aulas y se quemaron las pestañas haciendo tareas durante 5 años de estudio. Pero eso por el momento no es problema ya que las primeras generaciones del boom de los “caceroleros” tenemos mucho trabajo; aquellos que tuvimos que vencer criticas familiares y estigmas por amor al arte, cuando ser chef era ser afeminado, como decían muchos, “la cocina es un trabajo de viejas”, los que resistimos todas esas presiones hoy cosechamos lo sembrado.



Recuerdo que cuando era niño y osaba con entrar a la sacrosanta cocina mi hermana me corría a gritos: salte de aquí, los hombres en la cocina huelen a caca de gallina”, como pude, a escondidas me fui haciendo espacio, como la humedad, y cuando estaba solo en casa el festín comenzaba, de esos primeros experimentos prefiero no hablar.

Todos estos recuerdos me vienen en mente ahora que recién ha pasado el día del niño y el día del trabajo. Volviendo a la niñez, en los tiempos que el rock en español se bailaba como rap, en tiempos en que Miguel Mateos cantaba:
“Ne n ene ne que vas a hacer
cuando seas grande…
una estrella de rock and roll
presidente de la nación…..”

En esos tiempos –los 80s- muchos soñábamos con ser como Hugo Sánchez el Pentapichichi, otros como Octagón o Atlantis (El autonombrado Idolo de los niños), los cinéfilos alucinaban a los hermanos Almada y los más internacionales optaban por una trilogía entre Rambo, Cobra y Terminator. Inclusive para que vean que vivíamos en la mentira había algunos que querían ser como Salinas de Gortari. La lista de ídolos varia de acuerdo a cada tendencia y generación, seguramente usted tiene los propios de mi parte debo confesar que forraba mis libros y cuadernos con posters de luchadores hasta que los cambie por chicas.

En aquel tiempo todos los niños teníamos modelos que mostraban virilidad, fuerza un tanto ruda con algunas excepciones de quienes aspiraban como yo el poder entrar a la cocina y tener el sazón de mamá y, los cuales siempre fuimos tachados con el estereotipo de afeminados. Pero hoy en dia, todo este entorno hostil por largo tiempo mantuvo la profesión poco popular entre los hombres ha cambiado. Hace rato que los hombres nos hemos ganado un lugar dentro de la cocina y en la actualidad nuestro género predomina entre los chefs que año con año egresan de escuelas de gastronomía. El oficio de bajo nivel ha ido ganando adeptos y credibilidad hasta adquirir un estatus interesante en nuestra sociedad, hasta convertirse en una profesión, que le da un enorme prestigio, admiración y respeto al cocinero como lo tienen el músico o el pintor (con la diferencia que el chef no pasa hambres).

La profesión de chef es de las pocas que el individuo puede ejercer casi en cualquier parte del mundo donde haya la necesidad de alimentarse –necesidad primaria-, por lo cual el campo de acción es casi ilimitado. Por ello, por otros motivos antes mencionados y por los que no he mencionado aún, ser chef está de moda, estamos en boca de todos, en mesas de jueces, en programas matutinos mediocres compartiendo créditos con merolicos en producciones que parecen ser circos de 5 pistas donde una de las atracciones estelares es la presencia del chef. El chef en turno aparece con una sonrisa de anuncio de pasta dental siempre sonriente con un corte estilo Cristiano Ronaldo vistiendo una filipina untada a los pectorales (eso si, los chef aquí no tienen panza). Seductor, sofisticado y eso con una súper cocina integral que la verdad envidio procede a dar los ingredientes y con la magia de la televisión, después de unos cortes juliana y otros Petite Brunoise, el platillo esta listo.

Por eso le pregunto a usted, y le pregunto a su hijo
Nene, que vas a hacer cuando seas grande?


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